La quiebra de otro monolito
JUEVES, 20 DE JUNIO DE 2013 15:00
ESCRITO POR JORGE OLIVERA CASTILLO 0 COMENTARIOS
Cuba actualidad, Habana Vieja, La Habana, (PD) La inconformidad crece en
las universidades cubanas. Diversos planteamientos en el recién
celebrado VIII Congreso de la Federación Estudiantil Universitaria
(FEU), revelan la proliferación de puntos de vista situado en las
antípodas del conservadurismo oficial.
Aunque sería prematuro calificar la avalancha de críticas y exigencias
como una crisis inmanejable, los hechos representan una tendencia
proclive a ampliarse en los años venideros y que pone en peligro el
control gubernamental sobre una institución que a través de la historia
republicana tuvo una influyente participación en las luchas políticas a
favor de la democracia.
Durante las dictaduras de Gerardo Machado y Fulgencio Batista, los
universitarios dejaron una impronta de coraje y firmeza frente a las
brutales arremetidas de sicarios y policías al servicio del poder.
Entre las propuestas más atrevidas está la que gira en torno a la
autonomía universitaria, un estatus que acabó en los primeros años de la
revolución comandada por Fidel Castro.
Desde entonces la universidad se convirtió en otro de los apéndices del
sistema. Solo los revolucionarios, es decir, los jóvenes comprometidos
con la ideología gubernamental, cuentan con la posibilidad de cursar
estudios superiores.
Estas coyundas dieron como resultado una unión artificial entre la
academia y el poder, vínculo que no ha finalizado, pero cada vez más
lejos de las perspectivas trazadas en los inicios de lo que devino en
una tiranía.
El mero de hecho de poner sobre el tapete temas relegados al olvido, sin
pensar en concesiones inmediatas ni tan siquiera en enmiendas parciales
a corto plazo, es algo de gran importancia. Los gérrmenes de una reforma
o de una ruptura están en pleno desarrollo.
Es imposible saber el curso que tomarán esos forcejeos entre la clase
política y los jóvenes que han asumido el reto de plantear su
descontento sin ambigüedades.
Demandar que el Partido y la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) dejen de
tutelar a la FEU, tiene una significación extraordinaria en un ambiente
caracterizado por los asentimientos favorables al discurso del gobierno.
Las dificultades para acceder a internet, el derecho de asistir
libremente a clases sin ningún mecanismo de sanción para las ausencias y
los problemas existentes en las instalaciones que albergan a los
becarios, relacionados con el deterioro arquitectónico, la alimentación
y la higiene, son realidades que se mantienen en el candelero no tan
solo en reuniones sino también en post colgados en la blogosfera.
La asistencia del primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de
Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en el cónclave universitario,
reafirma las preocupaciones en la cúpula sobre el resquebrajamiento del
control en los centros pertenecientes a la Educación Superior.
No importa que en las conclusiones persista el tono triunfalista. La
ratificación de los compromisos del estudiantado en mantenerse fieles a
la ideología del Partido Comunista es desde hace años un procedimiento
mecánico que desdibuja un escenario totalmente ficticio.
Va a ser difícil que el gobierno recupere las cuotas de autoridad
perdidas en este sector. Lo que hoy son hechos aislados, o en el mejor
de los casos, posturas minoritarias, podrían derivar en un contagio de
consecuencias imprevistas.
El uso de la fuerza sería el peor remedio, pero no del todo descartable
en un ambiente social a expensas de una mayor crispación.
Para Cuba actualidad: oliverajorge75@yahoo.com
Source: "La quiebra de otro monolito | Cuba noticias
actualidad.Periodismo independiente." -
http://www.primaveradigital.org/primavera/politica/54-politica/7795-la-quiebra-de-otro-monolito.html
Información sobre el sistema de educación en Cuba.Escuelas, universidades, ... Todo de la prensa internacional
sábado, 22 de junio de 2013
viernes, 21 de junio de 2013
Niño enfermo de cáncer, no cuenta con maestro ambulatorio
Niño enfermo de cáncer, no cuenta con maestro ambulatorio
[20-06-2013]
Ariadna Molina Barrios
Corresponsal
(www.miscelaneasdecuba.net).- Ariel es un niño de 7 años, vive en el
capitalino municipio del Cotorro, en un reparto llamado San Pedro. Nació
y creció como un niño normal, le gustaba ir al círculo infantil, donde
jugaba con otros pequeños de su edad.
A los 3 años, los médicos le diagnosticaron Leucemia. Se vio expuesto a
un largo y doloroso tratamiento, debido a esta enfermedad tuvo que
abandonar la institución educacional a la que asistía. Dos años más
tarde sufrió una recaída, tuvieron que operarlo y comenzar todo el
procedimiento desde el principio. El tratamiento que se les pone a los
que padecen esta enfermedad, les baja mucho las defensas del organismo,
por lo que en muchas ocasiones no pueden salir de la casa, esto le
provocó a Ariel no poder asistir a la escuela -"Lo poco que ha
aprendido"- comentó Mercedes la madre del menor –"es gracias a una
maestra que vive cerca de la casa, ella sin que le pagaran, venía cada
tarde para darle las clases correspondientes".
En estos momentos Ariel tiene 8 años, apenas ha podido asistir a la
escuela por causa de su enfermedad.-"Debería estar en 2 grado"- continuó
Mercedes, -"este curso mi vecina no ha podido darle clases en la casa,
pues ya dejó de trabajar en la escuela y su nuevo trabajo no le deja
mucho tiempo".
Aseguró Mercedes que en los primeros días del curso, se dirigió al
municipio de Educación del Cotorro, para solicitar una maestra que fuera
a la casa a impartirle los contenidos al niño, pero le dijeron que si
faltaban maestros en las escuelas, cómo iban a tener maestros ambulatorios.
En las leyes del Ministerio de Educación, se detalla bien claro que si
un estudiante se viera imposibilitado de asistir a la escuela, se le
pondría un maestro en su casa que le impartiera el contenido, pero
Arielito no lo tuvo, sólo le queda confiar y pedirle a Dios que para el
próximo curso tengan un maestro que asignarle, de lo contrario, nunca
pasará de tener un primer grado en un país que presume de tan buena
educación.
Source: "Niño enfermo de cáncer, no cuenta con maestro ambulatorio" -
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/51c2c1d03a682e090057d6b7
[20-06-2013]
Ariadna Molina Barrios
Corresponsal
(www.miscelaneasdecuba.net).- Ariel es un niño de 7 años, vive en el
capitalino municipio del Cotorro, en un reparto llamado San Pedro. Nació
y creció como un niño normal, le gustaba ir al círculo infantil, donde
jugaba con otros pequeños de su edad.
A los 3 años, los médicos le diagnosticaron Leucemia. Se vio expuesto a
un largo y doloroso tratamiento, debido a esta enfermedad tuvo que
abandonar la institución educacional a la que asistía. Dos años más
tarde sufrió una recaída, tuvieron que operarlo y comenzar todo el
procedimiento desde el principio. El tratamiento que se les pone a los
que padecen esta enfermedad, les baja mucho las defensas del organismo,
por lo que en muchas ocasiones no pueden salir de la casa, esto le
provocó a Ariel no poder asistir a la escuela -"Lo poco que ha
aprendido"- comentó Mercedes la madre del menor –"es gracias a una
maestra que vive cerca de la casa, ella sin que le pagaran, venía cada
tarde para darle las clases correspondientes".
En estos momentos Ariel tiene 8 años, apenas ha podido asistir a la
escuela por causa de su enfermedad.-"Debería estar en 2 grado"- continuó
Mercedes, -"este curso mi vecina no ha podido darle clases en la casa,
pues ya dejó de trabajar en la escuela y su nuevo trabajo no le deja
mucho tiempo".
Aseguró Mercedes que en los primeros días del curso, se dirigió al
municipio de Educación del Cotorro, para solicitar una maestra que fuera
a la casa a impartirle los contenidos al niño, pero le dijeron que si
faltaban maestros en las escuelas, cómo iban a tener maestros ambulatorios.
En las leyes del Ministerio de Educación, se detalla bien claro que si
un estudiante se viera imposibilitado de asistir a la escuela, se le
pondría un maestro en su casa que le impartiera el contenido, pero
Arielito no lo tuvo, sólo le queda confiar y pedirle a Dios que para el
próximo curso tengan un maestro que asignarle, de lo contrario, nunca
pasará de tener un primer grado en un país que presume de tan buena
educación.
Source: "Niño enfermo de cáncer, no cuenta con maestro ambulatorio" -
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/51c2c1d03a682e090057d6b7
miércoles, 19 de junio de 2013
Uniformes escolares: un problema acuciante
Uniformes escolares: un problema acuciante
Manuel Guerra Pérez
19 de junio de 2013
La Habana, Cuba – www.PayoLibre.com – La venta de uniformes escolares
comenzada el pasado 6 del mes en curso, ha mantenido la constante de
años anteriores: largas filas de padres complejos tramites y escasez de
la prenda estudiantil.
En la capital se han destinado 54 tiendas para la venta de los uniformes
escolares en los 14 municipios del territorio. Aunque solamente pueden
optar por dos uniformes escolares los estudiantes que cursarán los
grados de preescolar, quinto, séptimo y décimo grado; los alumnos de
segundo, tercero, octavo y onceno grado sólo tienen derecho a comprar
una sola prenda de vestir.
"Esto no cambia y cada año se pone peor para poder comprar los uniformes
para que los niños puedan ir a la escuela, como quiera hay que
comprárselos a esta gente (trabajadores de comercio) por fuera porque un
solo uniforme no alcanza para todo el año", comentó Virginia, una
enfermera de 36 año de edad de la localidad de Mantilla mientras
realizaba una larga fila.
El gobierno ha tomado este año nuevas medidas para tratar de impedir la
venta de uniformes de manera clandestina y mantiene dentro de las
tiendas destinadas a este fin un fiscal, un inspector de educación y un
agente del departamento técnico de investigaciones (DTI), para tratar de
controlar el desvío o la venta ilegal de uniformes que oscila en unos 10
dólares por uniforme completo. La media del salario de un trabajador
estatal en un mes en la isla es de unos 15 dólares.
Para adquirir los uniformes los padres tienen que presentar el carnet de
identidad del estudiante, la libreta de abastecimiento del hogar y un
bono de uniforme entregado por el centro educacional al que pertenece el
alumno.
Los estudiantes de politécnicos tendrán que comprar sus uniformes en las
tiendas destinadas a ese fin en el municipio donde pertenezca su
escuela, las tallas de uniformes extra grandes para todos los
estudiantes de la capital solamente se podrán adquirir en el Taller
Modal, una tienda ubicada en el municipio de Centro Habana.
Source: "PayoLibre.com - Cuba -" -
http://payolibre.com/noticias/noticias2.php?id=9593
Manuel Guerra Pérez
19 de junio de 2013
La Habana, Cuba – www.PayoLibre.com – La venta de uniformes escolares
comenzada el pasado 6 del mes en curso, ha mantenido la constante de
años anteriores: largas filas de padres complejos tramites y escasez de
la prenda estudiantil.
En la capital se han destinado 54 tiendas para la venta de los uniformes
escolares en los 14 municipios del territorio. Aunque solamente pueden
optar por dos uniformes escolares los estudiantes que cursarán los
grados de preescolar, quinto, séptimo y décimo grado; los alumnos de
segundo, tercero, octavo y onceno grado sólo tienen derecho a comprar
una sola prenda de vestir.
"Esto no cambia y cada año se pone peor para poder comprar los uniformes
para que los niños puedan ir a la escuela, como quiera hay que
comprárselos a esta gente (trabajadores de comercio) por fuera porque un
solo uniforme no alcanza para todo el año", comentó Virginia, una
enfermera de 36 año de edad de la localidad de Mantilla mientras
realizaba una larga fila.
El gobierno ha tomado este año nuevas medidas para tratar de impedir la
venta de uniformes de manera clandestina y mantiene dentro de las
tiendas destinadas a este fin un fiscal, un inspector de educación y un
agente del departamento técnico de investigaciones (DTI), para tratar de
controlar el desvío o la venta ilegal de uniformes que oscila en unos 10
dólares por uniforme completo. La media del salario de un trabajador
estatal en un mes en la isla es de unos 15 dólares.
Para adquirir los uniformes los padres tienen que presentar el carnet de
identidad del estudiante, la libreta de abastecimiento del hogar y un
bono de uniforme entregado por el centro educacional al que pertenece el
alumno.
Los estudiantes de politécnicos tendrán que comprar sus uniformes en las
tiendas destinadas a ese fin en el municipio donde pertenezca su
escuela, las tallas de uniformes extra grandes para todos los
estudiantes de la capital solamente se podrán adquirir en el Taller
Modal, una tienda ubicada en el municipio de Centro Habana.
Source: "PayoLibre.com - Cuba -" -
http://payolibre.com/noticias/noticias2.php?id=9593
Uniformes escolares se venden “por la izquierda”
Uniformes escolares se venden "por la izquierda"
Martes, Junio 18, 2013 | Por Manuel Guerra Pérez
LA HABANA, Cuba, 18 de junio de 2013, Manuel Guerra Pérez/
www.cubanet.org.- La venta de uniformes escolares que comenzó el pasado
6 del mes en curso ha mantenido la constante de años anteriores, largas
filas de padres, complejos trámites y escasas cantidades.
En la capital se han destinado 54 tiendas para la venta de los uniformes
escolares en los 14 municipios del territorio. Aunque solamente pueden
optar por dos uniformes escolares los estudiantes que cursaran los
grados de preescolar, quinto, séptimo, y décimo grado, mientras que los
alumnos de segundo, tercero, octavo y onceno grado solo tienen derecho a
comprar una sola prenda de vestir.
"Esto no cambia y cada año se pone peor para poder comprar los uniformes
…, como quiera hay que comprárselos a esta gente (trabajadores de
comercio) por fuera, porque un solo uniforme no alcanza para todo el
año", comentaba agobiada mientras realizaba una larga fila Virginia,
enfermera de 36 año de edad de la localidad de Mantilla.
El gobierno ha tomado este año nuevas medidas para tratar de impedir la
venta de uniformes de manera clandestina (bolsa negra) y mantiene
dentro de las tiendas destinadas a este fin un fiscal, un inspector de
educación y un agente del Departamento Técnico de Investigaciones (DTI),
para tratar de controlar el desvío o la venta ilegal,que oscila en unos
10 dólares por uniforme completo. La media del salario de un trabajador
estatal en un mes en la isla es de unos 15 dólares.
Para adquirir los uniformes, los padres tienen que presentar el carnet
de identidad del estudiante, la libreta de abastecimiento del hogar y un
bono de uniforme, entregado por el colegio al que pertenece el alumno.
Los estudiantes de politécnicos tendrán que comprar sus uniformes en las
tiendas destinadas a ese fin en el municipio donde pertenezca su
escuela; las tallas de uniformes extra grandes par todos los estudiantes
de la capital solamente se podrán adquirir en el Taller Modal, una
tienda ubicada en el municipio de Centro Habana.
Source: "Uniformes escolares se venden "por la izquierda" | Cubanet" -
http://www.cubanet.org/noticias/uniformes-escolares-se-venden-%e2%80%9cpor-la-izquierda%e2%80%9d/
Martes, Junio 18, 2013 | Por Manuel Guerra Pérez
LA HABANA, Cuba, 18 de junio de 2013, Manuel Guerra Pérez/
www.cubanet.org.- La venta de uniformes escolares que comenzó el pasado
6 del mes en curso ha mantenido la constante de años anteriores, largas
filas de padres, complejos trámites y escasas cantidades.
En la capital se han destinado 54 tiendas para la venta de los uniformes
escolares en los 14 municipios del territorio. Aunque solamente pueden
optar por dos uniformes escolares los estudiantes que cursaran los
grados de preescolar, quinto, séptimo, y décimo grado, mientras que los
alumnos de segundo, tercero, octavo y onceno grado solo tienen derecho a
comprar una sola prenda de vestir.
"Esto no cambia y cada año se pone peor para poder comprar los uniformes
…, como quiera hay que comprárselos a esta gente (trabajadores de
comercio) por fuera, porque un solo uniforme no alcanza para todo el
año", comentaba agobiada mientras realizaba una larga fila Virginia,
enfermera de 36 año de edad de la localidad de Mantilla.
El gobierno ha tomado este año nuevas medidas para tratar de impedir la
venta de uniformes de manera clandestina (bolsa negra) y mantiene
dentro de las tiendas destinadas a este fin un fiscal, un inspector de
educación y un agente del Departamento Técnico de Investigaciones (DTI),
para tratar de controlar el desvío o la venta ilegal,que oscila en unos
10 dólares por uniforme completo. La media del salario de un trabajador
estatal en un mes en la isla es de unos 15 dólares.
Para adquirir los uniformes, los padres tienen que presentar el carnet
de identidad del estudiante, la libreta de abastecimiento del hogar y un
bono de uniforme, entregado por el colegio al que pertenece el alumno.
Los estudiantes de politécnicos tendrán que comprar sus uniformes en las
tiendas destinadas a ese fin en el municipio donde pertenezca su
escuela; las tallas de uniformes extra grandes par todos los estudiantes
de la capital solamente se podrán adquirir en el Taller Modal, una
tienda ubicada en el municipio de Centro Habana.
Source: "Uniformes escolares se venden "por la izquierda" | Cubanet" -
http://www.cubanet.org/noticias/uniformes-escolares-se-venden-%e2%80%9cpor-la-izquierda%e2%80%9d/
martes, 18 de junio de 2013
La FEU el cuartico está igualito
La FEU: el cuartico está igualito
Martes, Junio 18, 2013 | Por Orlando Freire Santana
LA HABANA, Cuba, junio, www.cubanet.org -Si de congresos se trata, Cuba
exhibe una peculiaridad: abundan en lo cuantitativo, pero son de escasa
trascendencia en lo cualitativo. Por ese cauce transcurrió el recién
finalizado VIII Congreso de la Federación Estudiantil Universitaria
(FEU). Después de analizar la Declaración Final del evento, el discurso
de clausura de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, así como las intervenciones
de los participantes, podríamos acudir a una frase recurrente que
sintetiza el inmovilismo de nuestra sociedad: fue más de lo mismo.
La primera tarea de los estudiantes universitarios, según la Declaración
Final, es la defensa del proceso "martiano, marxista-leninista,
socialista y antiimperialista" que tiene lugar en la isla, con lo cual
se reafirma el carácter excluyente de las universidades cubanas: son
solo para los revolucionarios; es decir, para los simpatizantes del
castrismo. Entonces, ¿y en qué lugar queda el estudio? Evidentemente, en
un segundo plano.
El Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, por
su parte, pronunció una arenga de profundo contenido político, en la que
llamó al estudiantado a identificarse más con la revolución, al extremo
de expresar que las universidades deben ser centros de combate contra la
subversión. En otra parte de su discurso, Díaz-Canel declaró que "el
conocimiento de la Historia es la base del modelo de educación superior
cubana". Desde luego, se refiere a la interpretación castrista de la
Historia, esa que únicamente ve en nuestro pasado la preparación de
condiciones para el arribo de Fidel Castro al poder en 1959. No en balde
el nuevo presidente de la FEU, Yosvani Montano Garrido, es estudiante de
Marxismo-leninismo e Historia.
Y a pesar de que las intervenciones de los delegados tampoco se
apartaron de la tónica general del cónclave, algún que otro estudiante
sacó a relucir determinado asunto de interés. Por ejemplo, el presidente
de la FEU en la Universidad de La Habana pidió que los acuerdos de esta
reunión no quedaran engavetados, pues eso ocurrió con algunos de los
tomados en el anterior VII Congreso, razón por la cual se repitieron
muchos planteamientos. De igual forma resaltó la intervención de un
delegado de Santiago de Cuba, quien contó acerca de los problemas que
afrontan algunos egresados de esa universidad para hallar una ocupación
afín a su perfil profesional. Dijo que 50 psicólogos recién graduados
estaban siendo utilizados en la vacunación del ganado.
Los temas centrales de este Congreso se habían discutido previamente en
las 6038 brigadas estudiantiles existentes en los centros universitarios
del país. Sin embargo, hubo consenso en el hecho de que los estudiantes
no aprovechan la instancia de la brigada para expresar abiertamente sus
inquietudes. Prefieren hablar en los pasillos, o comentar en privado los
asuntos más candentes de su entorno. Lo anterior es un reflejo del poco
prestigio de la FEU, y también de la simulación o doble moral que deben
mantener con tal de conservar las matrículas.
Una vieja aspiración del estudiantado, la referida a la libre asistencia
a clases— o sea, no estar obligado a un porcentaje mínimo de asistencia
para tener derecho a exámenes—, parece no haber sido considerada por la
presidencia del Congreso. Desde los tiempos de Fernando Vecino Alegret
al frente del Ministerio de Educación Superior, las autoridades se han
opuesto a ese planteamiento, ya que ello redundaría en menos tiempo para
adoctrinar a los estudiantes. Y, claro, lo que hizo Fidel Castro en su
época de estudiante universitario: apenas asistir a clases, andar
haciendo política, y relacionarse con pandilleros de la peor calaña, no
es una posibilidad que le permitirán hoy a ningún estudiante.
Ah, por supuesto, no faltó una sesión completa del Congreso para hablar
sobre los agentes cubanos presos en Estados Unidos. Para eso estuvieron
René González y Ricardo Alarcón. Este último recalcó que los estudiantes
debían dedicar gran parte de su tiempo a reclamar la liberación de esas
personas. No importa que otros temas, incluso relacionados con las
condiciones materiales de las universidades, queden en el tintero.
Source: "La FEU: el cuartico está igualito | Cubanet" -
http://www.cubanet.org/articulos/la-feu-el-cuartico-esta-igualito/
Martes, Junio 18, 2013 | Por Orlando Freire Santana
LA HABANA, Cuba, junio, www.cubanet.org -Si de congresos se trata, Cuba
exhibe una peculiaridad: abundan en lo cuantitativo, pero son de escasa
trascendencia en lo cualitativo. Por ese cauce transcurrió el recién
finalizado VIII Congreso de la Federación Estudiantil Universitaria
(FEU). Después de analizar la Declaración Final del evento, el discurso
de clausura de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, así como las intervenciones
de los participantes, podríamos acudir a una frase recurrente que
sintetiza el inmovilismo de nuestra sociedad: fue más de lo mismo.
La primera tarea de los estudiantes universitarios, según la Declaración
Final, es la defensa del proceso "martiano, marxista-leninista,
socialista y antiimperialista" que tiene lugar en la isla, con lo cual
se reafirma el carácter excluyente de las universidades cubanas: son
solo para los revolucionarios; es decir, para los simpatizantes del
castrismo. Entonces, ¿y en qué lugar queda el estudio? Evidentemente, en
un segundo plano.
El Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, por
su parte, pronunció una arenga de profundo contenido político, en la que
llamó al estudiantado a identificarse más con la revolución, al extremo
de expresar que las universidades deben ser centros de combate contra la
subversión. En otra parte de su discurso, Díaz-Canel declaró que "el
conocimiento de la Historia es la base del modelo de educación superior
cubana". Desde luego, se refiere a la interpretación castrista de la
Historia, esa que únicamente ve en nuestro pasado la preparación de
condiciones para el arribo de Fidel Castro al poder en 1959. No en balde
el nuevo presidente de la FEU, Yosvani Montano Garrido, es estudiante de
Marxismo-leninismo e Historia.
Y a pesar de que las intervenciones de los delegados tampoco se
apartaron de la tónica general del cónclave, algún que otro estudiante
sacó a relucir determinado asunto de interés. Por ejemplo, el presidente
de la FEU en la Universidad de La Habana pidió que los acuerdos de esta
reunión no quedaran engavetados, pues eso ocurrió con algunos de los
tomados en el anterior VII Congreso, razón por la cual se repitieron
muchos planteamientos. De igual forma resaltó la intervención de un
delegado de Santiago de Cuba, quien contó acerca de los problemas que
afrontan algunos egresados de esa universidad para hallar una ocupación
afín a su perfil profesional. Dijo que 50 psicólogos recién graduados
estaban siendo utilizados en la vacunación del ganado.
Los temas centrales de este Congreso se habían discutido previamente en
las 6038 brigadas estudiantiles existentes en los centros universitarios
del país. Sin embargo, hubo consenso en el hecho de que los estudiantes
no aprovechan la instancia de la brigada para expresar abiertamente sus
inquietudes. Prefieren hablar en los pasillos, o comentar en privado los
asuntos más candentes de su entorno. Lo anterior es un reflejo del poco
prestigio de la FEU, y también de la simulación o doble moral que deben
mantener con tal de conservar las matrículas.
Una vieja aspiración del estudiantado, la referida a la libre asistencia
a clases— o sea, no estar obligado a un porcentaje mínimo de asistencia
para tener derecho a exámenes—, parece no haber sido considerada por la
presidencia del Congreso. Desde los tiempos de Fernando Vecino Alegret
al frente del Ministerio de Educación Superior, las autoridades se han
opuesto a ese planteamiento, ya que ello redundaría en menos tiempo para
adoctrinar a los estudiantes. Y, claro, lo que hizo Fidel Castro en su
época de estudiante universitario: apenas asistir a clases, andar
haciendo política, y relacionarse con pandilleros de la peor calaña, no
es una posibilidad que le permitirán hoy a ningún estudiante.
Ah, por supuesto, no faltó una sesión completa del Congreso para hablar
sobre los agentes cubanos presos en Estados Unidos. Para eso estuvieron
René González y Ricardo Alarcón. Este último recalcó que los estudiantes
debían dedicar gran parte de su tiempo a reclamar la liberación de esas
personas. No importa que otros temas, incluso relacionados con las
condiciones materiales de las universidades, queden en el tintero.
Source: "La FEU: el cuartico está igualito | Cubanet" -
http://www.cubanet.org/articulos/la-feu-el-cuartico-esta-igualito/
Sin premios ni castigos
Sin premios ni castigos
junio 17, 2013
Erasmo Calzadilla
HAVANA TIMES — Hasta hace poco tiempo, escuela y represión eran para mí
la misma cosa. Especialmente la cubana, que desde prescolar trabaja
arduamente para inculcar valores ajenos, y desde primer grado te induce
a querer ser como alguien que no conoces, y desde muy pequeño te obliga
a participar en una Organización que es como el entrenamiento perfecto
para el fraude de democracia que verás luego.
Y todo gestionado y legitimado por un ejército de psicopedagogos de alto
nivel en nombre del bien.
Fui profesor durante algunos años, de la universidad primero y luego
unos meses en un preuniversitario, y nunca escuché hablar de la
pedagogía libertaria. Conocí profesores disidentes, profesores
descontentos, profesores que tiraban todo a mierda, estudiantes
delincuentes, estudiantes rebeldes, resbaladizos o alienados, pero no
conocí a nadie que abogara de manera coherente y sistemática por:
El respeto a la individualidad psicológica del niño o el joven. Un
respeto que abomina de la conducción emocional y la implantación de valores.
La codirección de la escuela por los propios estudiantes como un
entrenamiento para la libertad y la responsabilidad.
Además se opusiera a la represión sexual y a la competitividad.
El tema de Pink Floyd que da nombre a este post me hizo suponer que en
alguna parte del mundo debía existir un movimiento de rechazo a la
escuela típica, la represiva. Oía campanas, pero no sabía dónde. Bola de
años después es que vengo a descubrir la Pedagogía Libertaria.
Uno de sus fundadores fue el anarquista español Francisco Ferrer y
Guardia. Hacia 1901 Ferrer creó en Barcelona La Escuela Moderna, una
institución donde niños de ambos sexos y de todas las clases (algo
revolucionario para la época) aprendían a su propio ritmo y jugando.
La iniciativa preocupó tanto a los entonces dueños del monopolio
espiritual (la Iglesia y el Estado) que la emprendieron contra Panchito
y no pararon hasta verlo tendido en una fosa.
Tres pensamientos del mártir podrán ayudarnos a entender por qué le
temían tanto.
"No tememos decirlo: queremos hombres capaces de evolucionar
incesantemente; capaces de destruir, de renovar constantemente los
medios y de renovarse ellos mismos; hombres cuya independencia
intelectual sea la fuerza suprema, que no se sujeten jamás a nada;
dispuestos siempre a aceptar lo mejor, dichosos por el triunfo de las
ideas nuevas y que aspiren a vivir vidas múltiples en una sola vida. La
sociedad teme tales hombres: no puede, pues, esperarse que quiera jamás
una educación capaz de producirlos.
"Así como en ciencia no hay demostración posible más que por los hechos,
así también no es verdadera educación sino la que está exenta de todo
dogmatismo, la que deja al propio niño la dirección de su esfuerzo y que
no se propone sino secundarle en su manifestación. Pero no hay nada más
fácil que alterar esta significación, y nada más difícil que respetarla."
"… que la inteligencia del alumno, influida por lo que ve y documentada
por los conocimientos positivos que vaya adquiriendo, discurra
libremente, sin prejuicios ni sujeción sectaria de ningún género, con
autonomía perfecta y sin más traba que la razón."
En la Cuba revolucionaria, cincuenta años después, no lo hubieran
fusilado, cierto, pero sí encarcelado u hostigado. En cualquier caso
nunca hubiera podido fundar una escuela ni publicado nada que no
estuviera en línea con Fidel.
Les dejo aquí algunas notas que extraje del libro La Escuela Moderna:
http://colectivolibertariosantboi.files.wordpress.com/2009/06/09_08-la-escuela-moderna.pdf
Source: "Sin premios ni castigos - Havana Times en español" -
http://www.havanatimes.org/sp/?p=86774
junio 17, 2013
Erasmo Calzadilla
HAVANA TIMES — Hasta hace poco tiempo, escuela y represión eran para mí
la misma cosa. Especialmente la cubana, que desde prescolar trabaja
arduamente para inculcar valores ajenos, y desde primer grado te induce
a querer ser como alguien que no conoces, y desde muy pequeño te obliga
a participar en una Organización que es como el entrenamiento perfecto
para el fraude de democracia que verás luego.
Y todo gestionado y legitimado por un ejército de psicopedagogos de alto
nivel en nombre del bien.
Fui profesor durante algunos años, de la universidad primero y luego
unos meses en un preuniversitario, y nunca escuché hablar de la
pedagogía libertaria. Conocí profesores disidentes, profesores
descontentos, profesores que tiraban todo a mierda, estudiantes
delincuentes, estudiantes rebeldes, resbaladizos o alienados, pero no
conocí a nadie que abogara de manera coherente y sistemática por:
El respeto a la individualidad psicológica del niño o el joven. Un
respeto que abomina de la conducción emocional y la implantación de valores.
La codirección de la escuela por los propios estudiantes como un
entrenamiento para la libertad y la responsabilidad.
Además se opusiera a la represión sexual y a la competitividad.
El tema de Pink Floyd que da nombre a este post me hizo suponer que en
alguna parte del mundo debía existir un movimiento de rechazo a la
escuela típica, la represiva. Oía campanas, pero no sabía dónde. Bola de
años después es que vengo a descubrir la Pedagogía Libertaria.
Uno de sus fundadores fue el anarquista español Francisco Ferrer y
Guardia. Hacia 1901 Ferrer creó en Barcelona La Escuela Moderna, una
institución donde niños de ambos sexos y de todas las clases (algo
revolucionario para la época) aprendían a su propio ritmo y jugando.
La iniciativa preocupó tanto a los entonces dueños del monopolio
espiritual (la Iglesia y el Estado) que la emprendieron contra Panchito
y no pararon hasta verlo tendido en una fosa.
Tres pensamientos del mártir podrán ayudarnos a entender por qué le
temían tanto.
"No tememos decirlo: queremos hombres capaces de evolucionar
incesantemente; capaces de destruir, de renovar constantemente los
medios y de renovarse ellos mismos; hombres cuya independencia
intelectual sea la fuerza suprema, que no se sujeten jamás a nada;
dispuestos siempre a aceptar lo mejor, dichosos por el triunfo de las
ideas nuevas y que aspiren a vivir vidas múltiples en una sola vida. La
sociedad teme tales hombres: no puede, pues, esperarse que quiera jamás
una educación capaz de producirlos.
"Así como en ciencia no hay demostración posible más que por los hechos,
así también no es verdadera educación sino la que está exenta de todo
dogmatismo, la que deja al propio niño la dirección de su esfuerzo y que
no se propone sino secundarle en su manifestación. Pero no hay nada más
fácil que alterar esta significación, y nada más difícil que respetarla."
"… que la inteligencia del alumno, influida por lo que ve y documentada
por los conocimientos positivos que vaya adquiriendo, discurra
libremente, sin prejuicios ni sujeción sectaria de ningún género, con
autonomía perfecta y sin más traba que la razón."
En la Cuba revolucionaria, cincuenta años después, no lo hubieran
fusilado, cierto, pero sí encarcelado u hostigado. En cualquier caso
nunca hubiera podido fundar una escuela ni publicado nada que no
estuviera en línea con Fidel.
Les dejo aquí algunas notas que extraje del libro La Escuela Moderna:
http://colectivolibertariosantboi.files.wordpress.com/2009/06/09_08-la-escuela-moderna.pdf
Source: "Sin premios ni castigos - Havana Times en español" -
http://www.havanatimes.org/sp/?p=86774
lunes, 17 de junio de 2013
Universidades cubanas de la aspiración a líderes a la ronda de consuelo
EDUCACIÓN
Universidades cubanas: de la aspiración a líderes a la ronda de consuelo
IVÁN DARIAS ALFONSO | Londres | 17 Jun 2013 - 8:08 am.
¿Qué pasa y qué debería pasar con la educación superior en Cuba?
El anuncio reciente de que las universidades cubanas han descendido en
la relación que agrupa a las mejores de América Latina debe preocupar a
todos los interesados en el presente y el futuro del país. Aunque tal
descenso alarma, la lista en sí no es un referente sobre la
competitividad de las instituciones del área. Por desgracia, las
universidades latinoamericanas generalmente no figuran en lugares
privilegiados en los dos más importantes rankings universitarios: el de
Shanghái, compilado por la Universidad Jiao Tong, de esa ciudad china, y
el del Suplemento de Educación Superior del diario británico The Times.
En la más reciente edición de este último, por ejemplo, la primera
universidad de Iberoamérica enlistada, la de Sao Paulo, aparece solo en
el puesto 158.
Brasil ha emergido como una potencia educacional gracias a un modelo que
prioriza la investigación por sobre la docencia, similar a varias
fórmulas exitosas que repiten universidades norteamericanas, europeas y
las del emergente sector asiático. Sin embargo, otras instituciones
todavía no han encontrado una solución eficiente para articular una
mejor relación entre la formación profesional de los estudiantes y el
perfil de investigación de los profesores. En la Isla, este también
constituye uno de los problemas actuales del sector.
En la enseñanza superior cubana muchos programas de estudio todavía se
rigen por criterios desfasados que apuntan a debates ontológicos y
epistemológicos ya superados en el mundo occidental y hasta en
Iberoamérica. A la academia cubana, al parecer, le ha costado superar el
shock filosófico que trajo aparejada la caída del socialismo y, sobre
todo, en las Ciencias Sociales y Humanísticas, la única solución ha sido
la vuelta al pasado, al punto de no retorno que significó el año 1989.
Solo que el impasse ya dura dos décadas y media, tiempo suficiente para
haberse puesto al día. Hay que destacar que algunas carreras cuentan con
profesores interesados en los fundamentos actuales de sus respectivas
especialidades; no obstante, tales enseñanzas no se traducen bien en
materia de investigación. Basta toparse con obras ensayísticas
publicadas en fecha reciente, que basan la mayor parte de su argumento
en teorías y autores previos a 1989 e ignoran la lectura crítica de
tales representantes hecha por otros más contemporáneos, incluso del
ámbito regional.
Otro ejemplo que desconcierta es el de la presencia online de las
universidades criollas. Ocurre como en la gran mayoría de webs
institucionales de la Isla, que no acaban de entender que un sitio
digital implica mucho más que repetir el concepto del "mural del
sindicato", si es que estos existen hoy en los centros laborales o casas
de altos estudios. La información en internet sobre las universidades
resulta elemental y básica, además de estática, lo que dificulta
entender cuán activa e interactiva es determinada facultad, determinado
claustro.
En un artículo publicado en el rotativo británico The Guardian, el
profesor Leandro Tessler, de la Universidad Estatal de Campinas, cita la
necesidad del uso del idioma inglés como uno de los factores a
considerar por las instituciones latinoamericanas para aspirar a mejores
puestos en los rankings mundiales. En su análisis, Tessler critica la
confusión entre educación superior y educación universitaria y el hecho
de que la gran mayoría de universidades se definan como centros de
investigación, aunque muy pocas realicen investigaciones relevantes.
Según el profesor brasileño, América Latina continúa siguiendo el modelo
propio del siglo XIX, basado en la tradición europea del entrenamiento
profesional. Cualquier intento por cambiar tal filosofía ha sido
notablemente rechazado por los sectores más conservadores de las
sociedades latinoamericanas, no siempre vinculados a la Iglesia
Católica, aunque el número de instituciones que aún conservan en su
nombre epítetos como Pontificia o Católica, podría justificar lo
contrario. Tal vez no pocos rectores latinoamericanos se hayan
familiarizado a fondo con las particularidades del Proceso de Bolonia,
sin embargo, las discusiones sobre cómo se adaptaría el mercado
universitario a esta y otras iniciativas globales, marchan con demasiada
lentitud, o aún no han aparecido.
Menciono todas estas características del ámbito académico
latinoamericano porque las universidades de la Isla pecan igualmente de
tal conservadurismo y, como bien comenta Tessler, deberían también
asumir el inglés como lengua franca si en realidad desean aumentar la
competitividad a escala regional. Pero el uso del idioma no puede
quedarse en la versión criolla del "me defiendo", sino dirigirse hacia
un entrenamiento más abarcador que incluya la impartición de cursos en
inglés en todas las especialidades, el acceso a bibliografía
especializada (casi siempre en ese idioma) y la publicación de los
resultados de investigación en revistas académicas indexadas,
mayoritariamente disponibles en inglés. Esto último, lo de las
publicaciones, validará el potencial e impacto de las investigaciones
cubanas, pues por norma los artículos se revisan y discuten por colegas
científicos en una tradición que, pese a no pocas críticas (sobre todo
en cuanto a la disponibilidad y al acceso posterior de los autores a sus
textos), sobrepasan a las publicaciones latinoamericanas, que no siempre
se conciben según los mismos estándares.
Hacia la rigidez y el estancamiento
En Cuba, las universidades han mantenido la herencia que critica Tessler
y que impone límites al conocimiento, no solo debido al lógico
adoctrinamiento ideológico sino a las relaciones de poder propias del
entorno universitario en el que profesores y catedráticos acumulan
demasiada autoridad tanto en la producción como en la distribución del
saber. Hay que reconocer que la codiciada plaza de profesor difiere un
poco de lo que en Norteamérica se denomina el tenure (profesor titular)
y se asemeja más al modelo ibérico en el que los académicos terminan
instalados en los puestos "de por vida", como si se tratara de un
funcionario público más. No en balde resulta tan difícil lograr una
plaza a contrato permanente en España, Italia o Portugal, pues amén de
las complicadas e inflexibles leyes laborales, es preciso esperar porque
los "sembrados" decidan jubilarse o fallezcan, para que un joven
graduado o un ya avezado investigador-profesor se adueñe de sus plazas.
En la Isla, el panorama es similar, máxime si con el ejemplo cercano de
la gerontocracia partidista, los viejos profesores están en todo el
derecho a no acogerse a la jubilación. No ocurre así en el Reino Unido,
Australia, Escandinavia y, en menor medida, en otras naciones de la
Unión Europea (Alemania, BENELUX, Austria y Francia), donde el mercado
laboral académico aparenta una mayor movilidad y no es casual que en el
espacio de una década, un profesor-investigador se haya movido por al
menos tres o cuatro instituciones.
La gran mayoría de las universidades cubanas se definen como centros de
investigación, aunque pocas han logrado mantenerse como proveedores de
tecnología y avances para la región, las provincias en las que se
ubican, o para todo el país. Parte de la responsabilidad estriba en la
difícil relación entre universidades y Gobierno, en teoría el máximo
beneficiario del capital humano formado en la Educación Superior. Las
autoridades, incluso en la época de relativa bonanza económica en los
80, nunca concibieron una estrategia eficiente y duradera de I+D. Este
limitado apoyo estatal no obedece solamente a la férrea guía ideológica,
aunque en las universidades, como en cualquier otra institución de la
Isla, el PCC determina y rige. Sin embargo, en el actual contexto, en
medio de reformas que prometen, pero que se suceden de modo muy lento,
mejorar posiciones en los rankings universitarios no es una prioridad
gubernamental. Al menos en apariencia, las autoridades siguen apostando
por una solución integral salvadora que nunca emergió en 1994 y que hoy,
al cabo de casi dos décadas, resulta difícil que aparezca.
En esos mismos veinte años, las facultades cubanas han ido formando,
siempre en la medida de sus posibilidades, a profesionales a quienes les
resulta difícil insertarse en la depauperada economía nacional. A
mediados de los 90, con la flexibilización de las restricciones
migratorias, muchos graduados en esa década y en las anteriores,
descubrieron las posibilidades de formación en otros países y emigraron
en un viaje muchas veces sin retorno. Otros optaron por el atractivo de
nuevos sectores como el turismo y las empresas mixtas. En la actualidad,
el MINTUR forma a su personal en escuelas especializadas, por lo que a
cualquier graduado de otra especialidad no afín le será más difícil
entrar al sector que en otras épocas. Eso, suponiendo que —profesional
al fin y al cabo— se desentienda de modos más oscuros de acceder a
plazas, pues con toda la retórica anticorrupción reinante en la altas
esferas, no hay que desestimar la idea de empleados corruptos
prometiendo villas y castillas hoteleras. De no contar con tales
prospectos, muchos graduados universitarios terminarán ingresando en el
creciente y más lucrativo sector del trabajo por cuenta propia. Sin
embargo, tal elección terminará por justificar cualquier decisión
relativa a no optar por una carrera universitaria en los jóvenes que
ahora cursan el preuniversitario, pues, como si no fuera suficiente la
desmotivación a la cual conducen los actuales programas de estudio,
ayuda menos pensar que cinco años más de instrucción no garantizarán un
empleo estable y gratificante.
El actual modelo de especialidades ha cambiado poco en cuanto a la
oferta en los últimos treinta años. Cada cierto tiempo aparecen carreras
nunca antes estudiadas en el programa de las facultades y muchos
adolescentes de preuniversitario se entusiasman por tales novedades.
Mas, tales experimentos carecen de una continuidad y de un plan a largo
plazo que también contribuya a un buen futuro profesional. Ha habido
otras experimentaciones también lamentables como las derivadas de la
"masivización de la enseñanza", proyecto que creó filiales
universitarias en todos los municipios del país sin las condiciones
materiales para ello. Siempre será difícil justificar tal diseminación,
sin bases materiales e infraestructura, en una movida que ni los países
desarrollados se aventuran a realizar. Por el contrario, las discusiones
sobre el crecimiento institucional en Occidente, por lo general
comienzan por debatir si en realidad el número de universidades debe
aumentarse o reducirse.
Universidad para todos… los que puedan
Tal vez vaya siendo hora de remover todo el sistema de empleo derivado
de aquellos planes quinquenales, que nunca aportaron demasiado, y
promover a la universidad como un centro de formación diverso, con menos
restricciones. Los límites los impone el Ministerio del Trabajo,
comprometido por su "política" de garantizar a toda costa una ubicación
laboral a cada graduado, algo que, aunque se logre en teoría, no entraña
necesariamente una correspondencia entre puesto laboral y especialidad
universitaria cursada. Ejemplos sobran y cada año incrementan el
anecdotario colectivo sobre ese período improductivo y mal remunerado
que todavía llaman Servicio Social, cuando los graduados terminan en
lugares que poco o nada tienen que ver con lo estudiado.
Existe un modo más bien creativo de solucionar tal problema, como ocurre
en el mundo occidental donde el Estado no determina la ubicación, una
vez terminada la universidad. Corresponde a los egresados de las
facultades procurarse un puesto en el siempre competitivo y despiadado
mercado laboral. Ello conlleva a que los profesionales adopten un modelo
más flexible en cuanto a combinar lo estudiado con la práctica, siempre
y cuando las habilidades aprendidas se adapten a las exigencias del
puesto laboral. No se trata de que un ingeniero agrónomo ejerza como
neurocirujano, pero sí de buscar experiencias comunes.
Por tradición, en la Isla han sido más estrictos a la hora de permitir
semejantes desvíos de la norma. Tanto el modelo de ubicación como el de
formación, resultan demasiado inamovibles para los estándares
internacionales, impedimentos que se justifican únicamente debido a
patrones culturales. Para la retórica institucional, por ejemplo, solo
alguien con una formación rectilínea en Arquitectura puede ejercer de
profesor de tal especialidad. Las trayectorias menos directas se
rechazan, digamos la de un graduado de Física que decidió especializarse
en materiales de construcción y luego en Ingeniería Civil. La sabiduría
popular tampoco es menos sentenciosa y abundan críticas al estilo de
"¿cómo me va a enseñar Historia si ese lo que estudió fue Lengua Inglesa?".
En su estrategia para el futuro, las universidades cubanas deben
contemplar soluciones que garanticen una formación continua. Muchas la
previeron a inicios de los 90, cuando aparecieron innumerables cursos de
maestrías a los que entusiastas licenciados e ingenieros se apuntaron,
tal vez imaginándolas como boleto hacia una situación laboral más
prometedora. Tampoco uno podía culparlos, eran los tiempos de la
inversión extranjera y la colaboración económica, y las posiciones en
aquellas "gerencias" y empresas mixtas precisaban de postgraduados
"competentes". Además, también florecieron los convenios entre
universidades locales y foráneas, gracias a los cuales educarse no solo
implicaba el acercamiento a otros enfoques y modelos tecnológicos, sino
también rebasar las siempre intimidantes fronteras territoriales de la Isla.
Una institución más flexible y abocada a la formación continuada
garantizará un mejor uso de la enseñanza superior y su futuro. Con una
estrategia a tal efecto, las universidades podrán concentrarse mejor en
establecer vínculos regionales y con otras instituciones extranjeras, en
explotar mejor el capital humano, eliminar la desigualdad social
imperante y, sobre todo, contribuir al desarrollo sostenible del país,
un objetivo que parece haber abandonado el discurso oficial que en otro
tiempo lo tenía como bandera y consigna.
Para llegar allí será necesario derribar no pocas barreras culturales,
una vez que en el futuro la ideología pierda la influencia abarcadora
que tiene hoy. Y recalco en el adjetivo culturales, porque todavía
priman aseveraciones con poca o ninguna base científica que impiden un
desarrollo mayor. Por ejemplo, la concepción de que un universitario al
terminar domina todos los aspectos de su especialidad y, por tanto, no
precisa de superación. Si en las anteriores generaciones muchos, por
voluntad propia, se animaban a postgrados y diplomados, en la actualidad
aquellos que decidan optar por una especialidad universitaria, merecen
un premio mayor que el título que conseguirán al cabo de cinco años,
pues solo ellos y sus padres pueden comprender lo que supone vencer el
desalentador panorama educacional de la Isla. Para que estos graduados
continúen luego con la voluntad de superarse, se precisará de poco menos
que un milagro.
A menos que contemplen la idea de emigrar, la situación económica actual
les deja pocas esperanzas para ejercer como profesionales. Mientras las
autoridades sigan empeñadas en priorizar reclamos al estilo de la
"defensa de la patria" o la "supervivencia de la revolución", quienes se
gradúen en las universidades criollas seguirán condenados a imaginar un
contexto diferente, léase otra isla, en la que pongan a prueba los
conocimientos adquiridos. Cuesta creer que el discurso de la plaza
sitiada de los iniciales años 90, luego de la desaparición del campo
socialista, haya cambiado tan poco en más de dos décadas, pero ahí está,
atentando contra la posibilidad de todo un país de salir adelante.
Source: "Universidades cubanas: de la aspiración a líderes a la ronda de
consuelo | Diario de Cuba" -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1371449317_3790.html
Universidades cubanas: de la aspiración a líderes a la ronda de consuelo
IVÁN DARIAS ALFONSO | Londres | 17 Jun 2013 - 8:08 am.
¿Qué pasa y qué debería pasar con la educación superior en Cuba?
El anuncio reciente de que las universidades cubanas han descendido en
la relación que agrupa a las mejores de América Latina debe preocupar a
todos los interesados en el presente y el futuro del país. Aunque tal
descenso alarma, la lista en sí no es un referente sobre la
competitividad de las instituciones del área. Por desgracia, las
universidades latinoamericanas generalmente no figuran en lugares
privilegiados en los dos más importantes rankings universitarios: el de
Shanghái, compilado por la Universidad Jiao Tong, de esa ciudad china, y
el del Suplemento de Educación Superior del diario británico The Times.
En la más reciente edición de este último, por ejemplo, la primera
universidad de Iberoamérica enlistada, la de Sao Paulo, aparece solo en
el puesto 158.
Brasil ha emergido como una potencia educacional gracias a un modelo que
prioriza la investigación por sobre la docencia, similar a varias
fórmulas exitosas que repiten universidades norteamericanas, europeas y
las del emergente sector asiático. Sin embargo, otras instituciones
todavía no han encontrado una solución eficiente para articular una
mejor relación entre la formación profesional de los estudiantes y el
perfil de investigación de los profesores. En la Isla, este también
constituye uno de los problemas actuales del sector.
En la enseñanza superior cubana muchos programas de estudio todavía se
rigen por criterios desfasados que apuntan a debates ontológicos y
epistemológicos ya superados en el mundo occidental y hasta en
Iberoamérica. A la academia cubana, al parecer, le ha costado superar el
shock filosófico que trajo aparejada la caída del socialismo y, sobre
todo, en las Ciencias Sociales y Humanísticas, la única solución ha sido
la vuelta al pasado, al punto de no retorno que significó el año 1989.
Solo que el impasse ya dura dos décadas y media, tiempo suficiente para
haberse puesto al día. Hay que destacar que algunas carreras cuentan con
profesores interesados en los fundamentos actuales de sus respectivas
especialidades; no obstante, tales enseñanzas no se traducen bien en
materia de investigación. Basta toparse con obras ensayísticas
publicadas en fecha reciente, que basan la mayor parte de su argumento
en teorías y autores previos a 1989 e ignoran la lectura crítica de
tales representantes hecha por otros más contemporáneos, incluso del
ámbito regional.
Otro ejemplo que desconcierta es el de la presencia online de las
universidades criollas. Ocurre como en la gran mayoría de webs
institucionales de la Isla, que no acaban de entender que un sitio
digital implica mucho más que repetir el concepto del "mural del
sindicato", si es que estos existen hoy en los centros laborales o casas
de altos estudios. La información en internet sobre las universidades
resulta elemental y básica, además de estática, lo que dificulta
entender cuán activa e interactiva es determinada facultad, determinado
claustro.
En un artículo publicado en el rotativo británico The Guardian, el
profesor Leandro Tessler, de la Universidad Estatal de Campinas, cita la
necesidad del uso del idioma inglés como uno de los factores a
considerar por las instituciones latinoamericanas para aspirar a mejores
puestos en los rankings mundiales. En su análisis, Tessler critica la
confusión entre educación superior y educación universitaria y el hecho
de que la gran mayoría de universidades se definan como centros de
investigación, aunque muy pocas realicen investigaciones relevantes.
Según el profesor brasileño, América Latina continúa siguiendo el modelo
propio del siglo XIX, basado en la tradición europea del entrenamiento
profesional. Cualquier intento por cambiar tal filosofía ha sido
notablemente rechazado por los sectores más conservadores de las
sociedades latinoamericanas, no siempre vinculados a la Iglesia
Católica, aunque el número de instituciones que aún conservan en su
nombre epítetos como Pontificia o Católica, podría justificar lo
contrario. Tal vez no pocos rectores latinoamericanos se hayan
familiarizado a fondo con las particularidades del Proceso de Bolonia,
sin embargo, las discusiones sobre cómo se adaptaría el mercado
universitario a esta y otras iniciativas globales, marchan con demasiada
lentitud, o aún no han aparecido.
Menciono todas estas características del ámbito académico
latinoamericano porque las universidades de la Isla pecan igualmente de
tal conservadurismo y, como bien comenta Tessler, deberían también
asumir el inglés como lengua franca si en realidad desean aumentar la
competitividad a escala regional. Pero el uso del idioma no puede
quedarse en la versión criolla del "me defiendo", sino dirigirse hacia
un entrenamiento más abarcador que incluya la impartición de cursos en
inglés en todas las especialidades, el acceso a bibliografía
especializada (casi siempre en ese idioma) y la publicación de los
resultados de investigación en revistas académicas indexadas,
mayoritariamente disponibles en inglés. Esto último, lo de las
publicaciones, validará el potencial e impacto de las investigaciones
cubanas, pues por norma los artículos se revisan y discuten por colegas
científicos en una tradición que, pese a no pocas críticas (sobre todo
en cuanto a la disponibilidad y al acceso posterior de los autores a sus
textos), sobrepasan a las publicaciones latinoamericanas, que no siempre
se conciben según los mismos estándares.
Hacia la rigidez y el estancamiento
En Cuba, las universidades han mantenido la herencia que critica Tessler
y que impone límites al conocimiento, no solo debido al lógico
adoctrinamiento ideológico sino a las relaciones de poder propias del
entorno universitario en el que profesores y catedráticos acumulan
demasiada autoridad tanto en la producción como en la distribución del
saber. Hay que reconocer que la codiciada plaza de profesor difiere un
poco de lo que en Norteamérica se denomina el tenure (profesor titular)
y se asemeja más al modelo ibérico en el que los académicos terminan
instalados en los puestos "de por vida", como si se tratara de un
funcionario público más. No en balde resulta tan difícil lograr una
plaza a contrato permanente en España, Italia o Portugal, pues amén de
las complicadas e inflexibles leyes laborales, es preciso esperar porque
los "sembrados" decidan jubilarse o fallezcan, para que un joven
graduado o un ya avezado investigador-profesor se adueñe de sus plazas.
En la Isla, el panorama es similar, máxime si con el ejemplo cercano de
la gerontocracia partidista, los viejos profesores están en todo el
derecho a no acogerse a la jubilación. No ocurre así en el Reino Unido,
Australia, Escandinavia y, en menor medida, en otras naciones de la
Unión Europea (Alemania, BENELUX, Austria y Francia), donde el mercado
laboral académico aparenta una mayor movilidad y no es casual que en el
espacio de una década, un profesor-investigador se haya movido por al
menos tres o cuatro instituciones.
La gran mayoría de las universidades cubanas se definen como centros de
investigación, aunque pocas han logrado mantenerse como proveedores de
tecnología y avances para la región, las provincias en las que se
ubican, o para todo el país. Parte de la responsabilidad estriba en la
difícil relación entre universidades y Gobierno, en teoría el máximo
beneficiario del capital humano formado en la Educación Superior. Las
autoridades, incluso en la época de relativa bonanza económica en los
80, nunca concibieron una estrategia eficiente y duradera de I+D. Este
limitado apoyo estatal no obedece solamente a la férrea guía ideológica,
aunque en las universidades, como en cualquier otra institución de la
Isla, el PCC determina y rige. Sin embargo, en el actual contexto, en
medio de reformas que prometen, pero que se suceden de modo muy lento,
mejorar posiciones en los rankings universitarios no es una prioridad
gubernamental. Al menos en apariencia, las autoridades siguen apostando
por una solución integral salvadora que nunca emergió en 1994 y que hoy,
al cabo de casi dos décadas, resulta difícil que aparezca.
En esos mismos veinte años, las facultades cubanas han ido formando,
siempre en la medida de sus posibilidades, a profesionales a quienes les
resulta difícil insertarse en la depauperada economía nacional. A
mediados de los 90, con la flexibilización de las restricciones
migratorias, muchos graduados en esa década y en las anteriores,
descubrieron las posibilidades de formación en otros países y emigraron
en un viaje muchas veces sin retorno. Otros optaron por el atractivo de
nuevos sectores como el turismo y las empresas mixtas. En la actualidad,
el MINTUR forma a su personal en escuelas especializadas, por lo que a
cualquier graduado de otra especialidad no afín le será más difícil
entrar al sector que en otras épocas. Eso, suponiendo que —profesional
al fin y al cabo— se desentienda de modos más oscuros de acceder a
plazas, pues con toda la retórica anticorrupción reinante en la altas
esferas, no hay que desestimar la idea de empleados corruptos
prometiendo villas y castillas hoteleras. De no contar con tales
prospectos, muchos graduados universitarios terminarán ingresando en el
creciente y más lucrativo sector del trabajo por cuenta propia. Sin
embargo, tal elección terminará por justificar cualquier decisión
relativa a no optar por una carrera universitaria en los jóvenes que
ahora cursan el preuniversitario, pues, como si no fuera suficiente la
desmotivación a la cual conducen los actuales programas de estudio,
ayuda menos pensar que cinco años más de instrucción no garantizarán un
empleo estable y gratificante.
El actual modelo de especialidades ha cambiado poco en cuanto a la
oferta en los últimos treinta años. Cada cierto tiempo aparecen carreras
nunca antes estudiadas en el programa de las facultades y muchos
adolescentes de preuniversitario se entusiasman por tales novedades.
Mas, tales experimentos carecen de una continuidad y de un plan a largo
plazo que también contribuya a un buen futuro profesional. Ha habido
otras experimentaciones también lamentables como las derivadas de la
"masivización de la enseñanza", proyecto que creó filiales
universitarias en todos los municipios del país sin las condiciones
materiales para ello. Siempre será difícil justificar tal diseminación,
sin bases materiales e infraestructura, en una movida que ni los países
desarrollados se aventuran a realizar. Por el contrario, las discusiones
sobre el crecimiento institucional en Occidente, por lo general
comienzan por debatir si en realidad el número de universidades debe
aumentarse o reducirse.
Universidad para todos… los que puedan
Tal vez vaya siendo hora de remover todo el sistema de empleo derivado
de aquellos planes quinquenales, que nunca aportaron demasiado, y
promover a la universidad como un centro de formación diverso, con menos
restricciones. Los límites los impone el Ministerio del Trabajo,
comprometido por su "política" de garantizar a toda costa una ubicación
laboral a cada graduado, algo que, aunque se logre en teoría, no entraña
necesariamente una correspondencia entre puesto laboral y especialidad
universitaria cursada. Ejemplos sobran y cada año incrementan el
anecdotario colectivo sobre ese período improductivo y mal remunerado
que todavía llaman Servicio Social, cuando los graduados terminan en
lugares que poco o nada tienen que ver con lo estudiado.
Existe un modo más bien creativo de solucionar tal problema, como ocurre
en el mundo occidental donde el Estado no determina la ubicación, una
vez terminada la universidad. Corresponde a los egresados de las
facultades procurarse un puesto en el siempre competitivo y despiadado
mercado laboral. Ello conlleva a que los profesionales adopten un modelo
más flexible en cuanto a combinar lo estudiado con la práctica, siempre
y cuando las habilidades aprendidas se adapten a las exigencias del
puesto laboral. No se trata de que un ingeniero agrónomo ejerza como
neurocirujano, pero sí de buscar experiencias comunes.
Por tradición, en la Isla han sido más estrictos a la hora de permitir
semejantes desvíos de la norma. Tanto el modelo de ubicación como el de
formación, resultan demasiado inamovibles para los estándares
internacionales, impedimentos que se justifican únicamente debido a
patrones culturales. Para la retórica institucional, por ejemplo, solo
alguien con una formación rectilínea en Arquitectura puede ejercer de
profesor de tal especialidad. Las trayectorias menos directas se
rechazan, digamos la de un graduado de Física que decidió especializarse
en materiales de construcción y luego en Ingeniería Civil. La sabiduría
popular tampoco es menos sentenciosa y abundan críticas al estilo de
"¿cómo me va a enseñar Historia si ese lo que estudió fue Lengua Inglesa?".
En su estrategia para el futuro, las universidades cubanas deben
contemplar soluciones que garanticen una formación continua. Muchas la
previeron a inicios de los 90, cuando aparecieron innumerables cursos de
maestrías a los que entusiastas licenciados e ingenieros se apuntaron,
tal vez imaginándolas como boleto hacia una situación laboral más
prometedora. Tampoco uno podía culparlos, eran los tiempos de la
inversión extranjera y la colaboración económica, y las posiciones en
aquellas "gerencias" y empresas mixtas precisaban de postgraduados
"competentes". Además, también florecieron los convenios entre
universidades locales y foráneas, gracias a los cuales educarse no solo
implicaba el acercamiento a otros enfoques y modelos tecnológicos, sino
también rebasar las siempre intimidantes fronteras territoriales de la Isla.
Una institución más flexible y abocada a la formación continuada
garantizará un mejor uso de la enseñanza superior y su futuro. Con una
estrategia a tal efecto, las universidades podrán concentrarse mejor en
establecer vínculos regionales y con otras instituciones extranjeras, en
explotar mejor el capital humano, eliminar la desigualdad social
imperante y, sobre todo, contribuir al desarrollo sostenible del país,
un objetivo que parece haber abandonado el discurso oficial que en otro
tiempo lo tenía como bandera y consigna.
Para llegar allí será necesario derribar no pocas barreras culturales,
una vez que en el futuro la ideología pierda la influencia abarcadora
que tiene hoy. Y recalco en el adjetivo culturales, porque todavía
priman aseveraciones con poca o ninguna base científica que impiden un
desarrollo mayor. Por ejemplo, la concepción de que un universitario al
terminar domina todos los aspectos de su especialidad y, por tanto, no
precisa de superación. Si en las anteriores generaciones muchos, por
voluntad propia, se animaban a postgrados y diplomados, en la actualidad
aquellos que decidan optar por una especialidad universitaria, merecen
un premio mayor que el título que conseguirán al cabo de cinco años,
pues solo ellos y sus padres pueden comprender lo que supone vencer el
desalentador panorama educacional de la Isla. Para que estos graduados
continúen luego con la voluntad de superarse, se precisará de poco menos
que un milagro.
A menos que contemplen la idea de emigrar, la situación económica actual
les deja pocas esperanzas para ejercer como profesionales. Mientras las
autoridades sigan empeñadas en priorizar reclamos al estilo de la
"defensa de la patria" o la "supervivencia de la revolución", quienes se
gradúen en las universidades criollas seguirán condenados a imaginar un
contexto diferente, léase otra isla, en la que pongan a prueba los
conocimientos adquiridos. Cuesta creer que el discurso de la plaza
sitiada de los iniciales años 90, luego de la desaparición del campo
socialista, haya cambiado tan poco en más de dos décadas, pero ahí está,
atentando contra la posibilidad de todo un país de salir adelante.
Source: "Universidades cubanas: de la aspiración a líderes a la ronda de
consuelo | Diario de Cuba" -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1371449317_3790.html
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